Las razones que me impulsan a presentar mi candidatura a la Dirección de la Escuela se basan en el convencimiento de que puedo aportar mi ilusión, dedicación y experiencia de gestión universitaria para lograr que hagamos entre todos una Escuela más prestigiosa, sostenible y unida.
Estos últimos años han sido duros debido a las circunstancias sanitarias, económicas y sociales que nos han rodeado, y que han afectado de forma significativa a nuestra Escuela. Sin embargo, tengo la convicción de que la Escuela de Minas y Energía seguirá progresando si se actúa de forma dinámica y consensuada, potenciando la transparencia, la calidad y el diálogo en el Centro, lo cual nos hará más fuertes y reconocidos, y manteniendo y ampliando las alianzas estratégicas, tanto con el sector empresarial como en el campo académico y de la I+D+i nacional e internacional.
Todos los ámbitos de la Escuela deberán ser protegidos, actualizados y potenciados: Por un lado, la minería en sentido amplio, origen de nuestra historia, que incluye la prospección e ingeniería geológica, así como el tratamiento y utilización de los recursos minerales, fundamento de la metalurgia y la ingeniería de materiales, debe seguir siendo nuestra seña de identidad. Pero, por otro lado, impulsando la energía, también en sentido amplio, considerando tanto la utilización de los recursos energéticos como los aspectos de generación, transporte, gestión y aprovechamiento de todas las fuentes energéticas. Y al mismo tiempo, reforzando la calidad de toda la actividad de la Escuela, ya sea docente como de I+D+i.
Y todo ello desde la perspectiva de la calidad, la sostenibilidad y la responsabilidad social de nuestro Centro.